Trasplante renal

El trasplante de riñón es una gran opción si como paciente, se desea la mejor calidad de vida posible. Es importante indicar que el trasplante no es una cura para la enfermedad renal crónica, es solo un tratamiento. Tendrá que continuar tomando medicación durante toda su vida. Pero para muchos pacientes el trasplante de riñón les dará más independencia y les permitirá llevar una vida más normal.

Beneficios sí, pero también riesgos

Principios del trasplante renal

Si está pensando en someterse a un trasplante, su equipo médico y otros especialistas le ayudarán a entender todo lo relacionado con esta intervención. Aunque es posible que el paciente se beneficie con un trasplante, no hay ninguna garantía de que vaya a tener una mejor calidad de vida. Los trasplantes renales también tienen sus riesgos. Si como paciente es candidato a recibir un trasplante renal, tendrá que someterse a muchas pruebas que garanticen que es apto para la intervención. Deben identificarse perfectamente las características de su sistema inmunológico. Además, como paciente deberá estar en buena forma física. Una vez se encuentre en la lista de espera para el trasplante renal, deberá seguir estrictamente las recomendaciones en lo que se refiere a dieta, medicación y estilo de vida en general.

Escasez de órganos

Los riñones para trasplante pueden ser de donantes vivos que tienen algún parentesco con usted o de otras personas que no tienen parentesco consanguíneo con usted, como su cónyuge o un amigo cercano. En algunos países, está permitida la donación por parte de donantes desconocidos vivos que desean hacer una donación desinteresada. La mayoría de riñones provienen de personas que han fallecido. En términos generales, hay escasez de órganos para trasplantes. Es posible que haya que esperar varios meses o incluso años antes de obtener un trasplante. Esta espera puede ser bastante frustrante. El equipo médico le proporcionará toda la información necesaria sobre la normativa y listas de espera.

¿Es usted un candidato?

No todo el mundo es apto y está preparado para un trasplante de riñón. Es posible que tenga otra enfermedad que haga que el trasplante sea demasiado complicado y arriesgado. Cuando un riñón está disponible, debe adaptarse a sus características. Cuanto más similar sea el donante con estas características, mayor será la posibilidad de que el trasplante tenga éxito a largo plazo. Por regla general, con un trasplante de donante vivo consanguíneo se obtienen mejores resultados.

Cirugía mayor

La operación de trasplante es una cirugía mayor. Esto significa que el paciente tiene que permanecer en el hospital al menos entre cuatro y siete días. Después de la operación deberá tomar medicación el resto de su vida para prevenir el rechazo del riñón. Esta medicación debe estar supervisada cuidadosamente por su equipo médico. Después del trasplante el riesgo de contraer infecciones es mayor que en la población general. Durante el primer año después del trasplante, tendrá que acudir a su equipo médico de forma regular para someterse a revisión y para la realización de diversas pruebas.

Aprender de la experiencia

El trasplante de riñón aportará cambios tanto positivos como negativos a su vida. Es posible que encuentre beneficioso conversar sobre sus inquietudes con alguien que ya se haya sometido a un trasplante. El equipo médico podrá ponerle en contacto con alguien con quien pueda hablar.