El sueño más dulce se cumple aun con la diálisis

La vida está llena de dificultades. Y también de posibilidades. Me llamo Ramunė Budrikienė y soy empresaria. Y también una luchadora.

Hace seis años descubrí por casualidad mi sueño, mientras preparaba una tarta de cumpleaños para mi madre, que cumplía los 60. Sencillamente, me di cuenta de que tenía talento para hacer preciosos productos de repostería. Un pastel llevó a otro, y actualmente tengo mi propia pastelería, Sugar Studio, en la ciudad lituana de Klaipeda. He alcanzado mi sueño.

Era casi impensable que llegase adonde estoy hoy en día. Después de sufrir una enfermedad autoinmune, cáncer sanguíneo, con las infecciones y tras pasar casi un año en el hospital, lo más fácil hubiera sido ignorar ese talento que acababa de descubrir que tenía. Pero no pude.

Ni siquiera me detuvo el inicio de la diálisis, en 2008, por las consecuencias de mis enfermedades. Tal y como yo lo veo, uno puede autocompadecerse, quejarse todo el tiempo e inventar excusas. Pero eso no soluciona nada. Desde el principio, supe que no podía renunciar a mi sueño. Era algo que tenía que hacer.

Haciendo un repaso a estos seis últimos años, dedicarme a mi actividad, pensar en competir como es debido y en nuevas ideas innovadoras, en lugar de centrarme en el tratamiento cada dos días y en ser una paciente de diálisis, me ha dado muchísima energía y alegría.

Además de mi familia, que me ha apoyado mucho y ha pasado por todas las dificultades conmigo, gran parte de mi fuerza radica en los pasteles y en los postres que hago. Cuando una persona tiene sus propios sueños y metas le resulta mucho más fácil afrontar la lucha diaria. Hagamos un hermoso pastel para encarar las dificultades que nos plantea la vida.