¿Cómo funcionan los riñones?

En función del peso, tenemos entre 4 y 6 litros de sangre circulando por el cuerpo. La sangre circula hasta los riñones a través de las arterias renales. Por los riñones pasan cada día aproximadamente 1.500 litros de sangre, que se limpian gracias a más de un millón de nefronas.

Las nefronas son pequeños filtros llamados glomérulos que filtran un fluido de agua, sales y materiales de residuo de nuestra sangre. La proteína y los glóbulos rojos permanecen en la sangre. El fluido filtrado (principalmente orina) se transporta en pequeños túbulos. Ahí, tenemos un tipo especial de células (células tubulares) que aportan agua y sales, como sodio, calcio, fosfato y magnesio de nuevo a la sangre. Lo que queda, se excreta como orina final.

La cantidad de sales que se absorban a través de las células tubulares dependerá de la presión sanguínea y la concentración de determinadas hormonas que afectan a estas células. Por tanto, el riñón regula el equilibrio de agua y sales. Por otra parte, el funcionamiento de nuestros riñones también está relacionado con la presión sanguínea (por ejemplo, cuando la presión sanguínea disminuye, más agua y sodio se incorpora de nuevo a la sangre).

Nuestros riñones también producen la hormona eritropoyetina, que estimula la producción de glóbulos rojos.