Cuando los riñones fallan

Los riñones son órganos vitales que mantienen la sangre limpia y químicamente equilibrada. Unos riñones sanos depuran la sangre filtrando el exceso de agua y los productos de desecho. También producen hormonas que mantienen los huesos fuertes y la sangre sana.

Insuficiencia renal terminal

Si los riñones están dañados, el paciente pierde la capacidad para orinar o se produce mucha menos orina, mientras se continúan generando productos de desecho. Este exceso de productos de desecho y de agua se acumula en la sangre. Esta enfermedad se llama uremia. Se producen edemas en los pies o las manos, y puede aparecer dificultad para respirar. Es posible que aumente la tensión arterial y el organismo no produzca suficientes glóbulos rojos. Puede estar cansado, tener náuseas y pérdida de apetito. Si no se trata la uremia, pueden producirse convulsiones e incluso coma y la situación puede acabar con la vida del paciente.

Cuando la función renal alcanza un 15% o menos, se produce lo que llamamos insuficiencia renal terminal. La diálisis o el trasplante renal son los únicos métodos capaces de sustituir la función renal que se ha perdido.

Sustitución de la función renal

Cuando a los pacientes se les diagnóstica una insuficiencia renal terminal, la posibilidad de tener que someterse a diálisis puede ser una experiencia que les cause miedo o temor. Para contrarrestar la ansiedad asociada al tratamiento de diálisis, es importante prepararse mucho antes del inicio del tratamiento para garantizar que se está preparado física, mental y emocionalmente para sobrellevar el tratamiento.

Lo más probable es que la preparación del tratamiento haya comenzado mucho antes para afrontar mejor esta nueva etapa de su vida. Su equipo médico discutirá con usted las distintas opciones y le ayudará a tomar una decisión que se ajuste a sus necesidades personales y médicas. A menudo, la preparación para la diálisis y el trasplante comenzará al mismo tiempo.

Cuando los riñones fallan